Esta galería abarca el periodo desde los 33 a los 38 años. Apenas llevaba unos meses viviendo en Solokoetxe y todo me parecía especial: un día de nieve, las gotas de lluvia pegadas en el viejo colgador, los peluches de la vecina secándose al sol... ¡También vino Elvis a mi vida! Quien diría que ese gato de cementerio, comido por las pulgas y desnutrido, me acompañaría durante los siguientes 14 años de mi vida. Recuerdo esa temporada como un periodo feliz: viajando cuando se podía, yendo a conciertos en Bilbao, escapando a festis de garaje en Ponferrada (Freakland) y León (Purple Weekend). Se respiraba en el ambiente la promesa de una vida próspera, una vitalidad y optimismo que ahora se que tenían mucho que ver con la edad. Repasando las fotos también he recordado esos días como días de bricolaje (nuevo piso + poco dinero = creatividad low-cost), palés recogidos de la basura convertidos en jardineras, muebles baratos para vestir un poco la cocina... un poco lo típico.