pensamientos

Hasta siempre, Aitor Urrutia

 Vie, 29/03/2013 - 14:36     Sandor

Aitor Urrutia y su hija Laia

Ayer se me fue, víctima de la vida, una persona muy querida. Hoy, con el corazón triste, en este Bilbao semidesierto de semana santa, no dejo de pensar en él. Era una de esas personas que destacaban, amante de los retos y de la superación personal, brillante y luchadora. Una de esas personas que te espolean el ánimo, de conversación interesante pero divertida, de humor mordaz y mirada vivaracha.

Se que la vida no es justa, se que no hay nadie ahí arriba para decidir quien vuelve a ser polvo de estrella y quien se queda un poquito más en este breve suspiro de tiempo que es la vida, pero no puedo evitar sentir rabia e impotencia ante lo injusto de que, precisamente él, nos abandone tan pronto, con 40 años apenas cumplidos.

Deja tras de sí una legión de amigos que le recordaremos con cariño, una familia destrozada y una hija, recién nacida como quien dice, a la que con el tiempo nos encantará contar historias de su aita.

Tuvo su Lambretta andando cuando yo todavía, a día de hoy, tengo mi Vespa arrinconada cogiendo polvo. Corría maratones (el año pasado cumplió uno de sus sueños y fue al de Nueva York), cuando yo apenas doy cuatro zancadas seguidas, me ayudó (incluso regalándome material), cuando quise poner en orden la red local de la oficina... en fin, era una de esas personas que brillaba pero no cegaba, que alumbraba pero no te hacía sombra.

Su luz quedará para siempre en mi recuerdo, y allí al menos seguirá viviendo de alguna manera, formando parte de mi ser. Hasta siempre, Aitor.

 

Categoria: 
Etiquetas: 

Lecciones te da la vida

 Dom, 17/03/2013 - 18:54     Sandor

El jueves pasado tuve un día complicado, no pude pasar por casa a comer y, en definitiva, por la tarde todavía llevaba mi bolsa habitual llena de bártulos importantes para mí. Desde por la mañana fui enlazando un plan con otro, hasta que a eso de las ocho de la tarde, quedé con una amiga para tomar algo (los juergues son los juergues :-D). A eso de las diez y media pasadas, acompañé a mi amiga a la parada de autobús de San Antón (en el casco viejo de Bilbao), y allí esperé con ella hasta que su autobús llegó. Se montaron en el bus ella y tres chicos negros, y me despedí. Acto seguido di media vuelta y me dirigí a mi casa.

No había caminado ni cien metros, cuando me di cuenta que no llevaba la bolsa conmigo. ¡Me la había olvidado en la parada de autobús! Volví a toda prisa, pero ya no estaba. Mi agenda, el disco duro externo que siempre me acompaña (¡menos mal que lo llevo cifrado!), el móvil, unas llaves, un Linksys PAP2 con el que iba a trastear en casa, mi ebook... fue comenzar a pensar en el contenido de la bolsa y echar pestes sobre los tres negros que habían cogido el autobús. Para mí no había otra explicación, dado el poco tiempo que había pasado: alguno de ellos me había robado. No os voy a reproducir los juramentos, los insultos y las maldiciones que lancé indistintamente a los tres chicos negros que habían cogido el autobús, más que nada por vergüenza.

Lo que se me ocurrió, aturullados mi pensamientos como estaban, fue ir recorriendo los contenedores de basura de la zona en busca de, al menos, algún despojo de la rapiña. Al cabo de un cuarto de hora me di por vencido: no encontré nada.

Volví a casa enfadado, todavía maldiciente, cuando hice lo que cualquier persona lógica hubiera hecho al momento, pero a mí me costó media hora: llamar al teléfono móvil. La verdad es que lo hice sin mucha esperanza, ya que tengo entendido que cuando se roban móviles lo primero que hacen es apagarlos, pero lo intenté. Cuál fue mi sorpresa cuando vi que daba señal. La primera vez no cogió nadie, pero al de unos minutos volví a llamar, y me cogió un chico, árabe por su acento.

Me contó que había visto la bolsa en la parada, sin nadie alrededor, y que decidió cogerla, para que nadie la robara. Intenté quedar con él esa misma noche, pero me dijo que ya no estaba en la zona, pero que no obstante, podríamos quedar al día siguiente a mediodía. Concretamos una hora y un lugar, y me fui a dormir intranquilo y confuso.

Al día siguiente Mustafá cumplió con lo acordado, y me devolvió la bolsa con todas mis cosas dentro. No os podéis imaginar la vergüenza que me dio pensar en mi primera reacción al volver a la parada, al recordar todos los insultos que dediqué a los chicos negros que subieron al autobús, o todos los pensamientos que había tenido una vez supe que la bolsa la tenía él (¿y si se arrepiente?, ¿y si no acude a la cita y se queda con todas mis cosas?, ¿y si se queda con esto o con aquello y me dice que se ha encontrado la bolsa así?...).

Quise darle 50 euros como recompensa por su buena acción, pero no quiso aceptarlos por más que lo intenté. Dijo que él también era informático, que entendía la faena que era perder algo así. También dijo que esperaba que esto sirviera para que no pensáramos que todos los árabes eran iguales y que dentro de su comunidad había de todo. Se fue, supongo que con la satisfacción de haber actuado bien, y ahí me quedé yo, sintiéndome fatal al recibir tanto después de haber sido tan malpensado y mezquino.

Desde entonces han pasado tres días, y no puedo dejar de pensar en qué engañado estaba al verme como una persona relativamente libre de prejuicios, por supuesto para nada racista, y en general tendente a pensar que el ser humano es bueno por naturaleza. No me hizo falta más que perder una bolsa con cuatro cacharros para que en mí se encendiera el rescoldo del desprecio más bajo, arbitrario e irracional. Como experiencia positiva, quiero pensar que lo sucedido me haya servido para aprender algo más sobre mí y, con suerte, para borrar de mi mente alguna de esas ideas tan bajas que, ilusamente, pensaba que no habitaban en mí.

Así que aquí dejo estas líneas, como homenaje y recuerdo a la acción de Mustafá, de Zamakola, y como desagravio a esos chicos negros que, sin comerlo ni beberlo, ajenos a todo, recibieron todo un torrente de maldiciones inmerecidas.

Y aquí os lo cuento, en público, un poco como penitencia personal, y otro poco con el objetivo de que sirva, mínimamente al menos, a la difícil tarea de borrar los prejuicios que todos nosotros padecemos, en mayor o menor medida.

 

Categoria: 
Etiquetas: 

Grandes negocios

 Jue, 12/07/2007 - 11:41     Sandor

Hoy he tenido un ratillo libre y me he dedicado a flickear buscando fotos de los años 80 para una próxima serie de chapas que estoy preparando (V, El superheroe americano, Sabrina... en fin, ya os haceís una idea). El caso es que me encontrado con este pedazo de documento gráfico de flakahoo, el Salchichauto que recorría las fiestas más diversas dando de comer (y mitigando más de una borrachera), a los jovenes del lugar.

Al ver la foto he recordado una de mis primeras ideas de negocio: pillar una fregoneta, junto con mi novia de entonces y un amigo, y recorrer en verano las fiestas de los pueblos vendiendo perritos calientes y lo que se terciara a las masas hambrientas y probablemente borrachas :-)

Afortunadamente mis compis de aventura tenían alguna neurona más que yo y desestimaron la idea (a pesar de que en mi cabeza era sencillamente P-E-R-F-E-C-T-A, era un negocio seguro) :-) Todavía hoy sigo pensando qué tal nos hubiera ido aquel verano, y donde habría acabado la furgoneta. Es triste arrepentirse de no haberlo intentado, ¿no creeis?

Categoria: 

Edición personal

 Mar, 24/10/2006 - 20:55     Sandor

Cuando se habla de la democratización del acceso a la información que proporciona internet, o del doble sentido en el que circula por el conglomerado de redes que la forman, mucha gente no es consciente realmente de las grandes implicaciones que está teniendo, y tendrá en el futuro, este cambio.

En diez o quince años hemos pasado del fanzine fotocopiado a poder escribir lo que sea en tu página web y llegar, en teoria al menos, a todo el mundo que tenga una conexión a internet en el planeta.

Blogs, páginas personales y demás nos permiten expresarnos, enviar información a la red y nutrirla con nuestro punto de vista. Con servicios como youtube y similares podemos publicar videos. Con los diversos programas p2p (emule, mldonkey, kaaza, etc), compartimos nuestros documentos con todo el mundo.

La información ha dejado de fluir en un solo sentido, ya no somos exclusivamente receptores (televisión, radio, publicidad...): ahora podemos difundir lo que tengamos que decir al mundo, sin necesidad de grandes medios, con tan solo un ordenador personal y una conexión a internet. Y sobre esto mismo habla esta entrada. El cambio ha sido tan profundo que, si bien empezó en el terreno virtual, ha ido contaminando paulatinamente el mal llamado mundo real, con iniciativas como el bookcrossing, la creación de licencias libres para nuevas obras, o ya en un terreno más comercial, la creación de pequeñas editoriales que vienen a democratizar lo que ya existía en internet desde hace tiempo.

Y para muestra, un par de ejemplos de pequeñas editoriales que han enfocando la edición desde perspectivas diferentes:

  • Lulu

    Lulu es GRATIS, RAPIDO Y FACIL. Sin costos iniciales. Sin pedidos mínimos. Sin retrasos. Lulu imprime y envía cada libro en el momento en que se vende. El comprador paga el coste, no tú. Lulu sólo hace dinero si tú haces dinero. Tú tienes el control. Vende al mundo. Lulu te permite vender tu trabajo en Amazon, Borders, Barnes and Noble y en el mismo Lulu. Lulu se encarga de todas las transacciones seguimiento del pedido y envo.

    Para entendernos, Lulu es algo así como el ebay de las publicaciones. En su web tienen una extensa sección de ayuda que te ayudará a hacerte mejor una idea de este negocio de publicación personal.

  • Traficantes de sueños

    traficantes de sueños no es una casa editorial, ni siquiera una editorial independiente, que contempla la publicación de una colección variable de textos críticos. Es, por el contrario, un proyecto, en el sentido estricto de «apuesta», que se dirige a cartografíar las líneas constituyentes de otros órdenes de vida. La construcción teórica y práctica de la caja de herramientas que, con palabras propias, puede componer el ciclo de luchas de las próximas décadas. Sin complacencias con la arcaica sacralidad de la cultura, sin concesiones para con los narcisismos del genio literario, sin lealtad alguna a los usurpadores del saber, TdS adopta sin ambagajes la libertad de acceso al conocimiento. Queda, por tanto, permitida y abierta la reproducción total o parcial de los textos publicados, en cualquier formato imaginable, salvo por explícita voluntad del autor o de la autora y sólo en el caso de las ediciones con ánimo de lucro.

    Por cierto, para los que vivaís en Bilbao, podeís encontrar muchas publicaciones de TdS en la librería Liki, en la calle Ronda del casco viejo.

A medida que vaya teniendo noticias de otras iniciativas similares, iré agregándolas en este hilo. Haz tú lo mismo ;-)

Categoria: 

Glub, glub

 Jue, 11/05/2006 - 23:00     Arka

Ayer tuve la cuarta clase de un cursillo que empecé hace cosa de dos semanas. Si os pica la curiosidad, es un cursillo de iniciación a la natación. En efecto, chicos/as, no sé nadar y le tengo bastante miedo al agua profunda, así que al final me he decidido después de posponerlo por vagancia, por falta de tiempo, por salir a pedalear... y he descubierto que voy rígido como un palo y mi coordinación es nula :-P. Esto va a ir para largo porque aún no he aprendido a coordinar la puta respiración con los movimientos de la piernas, así que ya os iré informando de mis progresos ;-).

Categoria: 
Etiquetas: 

Desmemoria

 Jue, 02/03/2006 - 07:59     Sandor

En mi familia siempre ha habido mucha afición a la fotografía, y gracias a esta afición de mi padre, ahora podemos tener inmortalizados un montón de momentos pasados que de otra manera hubieran pasado irremediablemente al olvido.

Por mi parte, hace algunos meses tomé la decisión de escanear algunos cientos de diapositivas familiares que se acumulaban en un oscuro rincón de casa, sin que nadie apenas les prestara atención.

Fue un trabajo laborioso y realmente bonito recordar mil detalles olvidados en algún rincón de mi memoria, observar de nuevo caras lejanamente familiares, y comprobar de donde vengo, quien fuí y quienes me han ayudado, o tal vez son los culpables, de ser quien soy ahora.

Pero el asunto es otro. Resulta que hace años se rompió la tubería de la lavadora, inundando la casa de mis padres con casi un palmo de agua. Entre otros damnificados, el agua encharcó las cajas que contenían las diapositivas. Intentamos secarlas todo lo que fue posible, pero se conoce que algunas retuvieron humedad porque, pasados algunos años, justamente al ir yo a escanearlas, me encontré con algunas que presentaban este aspecto:

Diapositiva

Ayer mi dió por ojearlas de nuevo en el ordenador, y volví a toparme con ellas. Verlas me causa una sensación extraña, como si los fantasmas del pasado, atrapados en la película, lucharan por intentar volver a la vida, a su extraña vida, haciendo lo único que les da sentido: evocar recuerdos en quien las contempla. En esta de arriba creo adivinar lo que parecen ser dos personas, tal vez un adulto con un niño en brazos, ¿o tal vez son imaginaciones mías, producto de quien sabe qué inconsciente resorte? ¿se habrán transformado estos recuerdos en mi test de Rorschach particular?

En la siguiente veo que es mi yo pasado el que ha sobrevivido al paulatino deterioro del tiempo. Intento recordarme allí, donde fuera, pero la desmemoria ha sido esta vez más veloz e implacable que la lenta agonía del pudrimiento físico. Adivino un cáliz, por lo que supongo estaría en alguna ceremonia cristiana. Mis ojos ausentes me lo confirman, probablemente alguna misa, comunión o similar.

Diapositiva

Veo mi cara joven envuelta en muerte, y me asusta. Más que la nada, más que la muerte, esa paulatina soledad en la que me veo envuelto me asusta. No se si he hecho bien escaneando esta diapositiva, congelando su lento declive, y obligando a este inocente yo a vivir eternamente entre tinieblas.

Categoria: 
Etiquetas: 

El saber no ocupa lugar... ¡ja!

 Lun, 19/12/2005 - 22:35     Sandor

El saber no ocupa lugar

Cada vez que llego con la lengua fuera y la mochila cargada de libros reventándome los riñones, después de subir con ella el Annapurna diario, sonrio al recordar eso de que el saber no ocupa lugar. Que vengan a mi casa y lo comprueben, a ver qué pasa. Hace años tenía cierto fetichismo hacia el papel impreso, el olor inconfundible de las páginas de un libro, pero ahora mismo firmaba por tener entre mis manos el famoso papel electrónico que tan cerca parece estar (pero que nunca termina de llegar).

Os juro que mandaría al diablo todo esto que veís sin pestañear. Y ya que estamos, os comento que ha surgido no-se-qué problema con el router, la centralita o vaya usted a saber qué en mi nueva casa. Supongo que no tardarán mucho en arreglarlo, pero por ahora tengo que escribir a ratitos desde la oficina, manteniendo planetainopia a medio gas, si es que alguna vez estuvo a pleno rendimiento :-D

Categoria: 

Like a rolling stone

 Dom, 13/11/2005 - 17:56     Sandor

Sisifo

Así me siento, like a rolling stone. ¿No os ha pasado nunca tener la sensación de estar perdiendo el control de vuestra vida? En mi caso en particular tampoco es que mi vida esté marcada férreamente por reglas y proyectos a largo plazo, pero sí que más o menos tenía esa sensación, en el fondo estúpida, de dominar la situación, de ser yo mismo el timonel de mi destino, el labrador que ara el surco de donde germinará su propio futuro.

Pero de un tiempo a esta parte siento como si los acontecimientos me superaran, como si una callada tempestad me hiciera desviarme irremediablemente del rumbo marcado. Ya he pasado etapas así, etapas de desconcierto, de desorientación, de intentar llegar otra vez a ese estado tranquilo en el que todo parece tener un sentido y su particular sitio en el mundo. Supongo que eso es así porque en el fondo soy un tipo tranquilo, que aspira a una vida tranquila.

En cierta ocasión, hace más de veinte años (¡casi nada!), mi madre fue a hablar con mi tutor de la escuela. Y entre las monsergas habituales, le dijo: Mire usted, su hijo prefiere ser cabeza de ratón antes que cola de león, , como queriendo dar a entender la poca ambición que él percibía en mí. Y me jode reconocerlo, pero el tio la clavó.

Total, que anímicamente ahí me encuentro, un poco kilikolo que decimos por aquí, perdido en el mismo mar que antes era bañera, sin saber muy bien qué hacer para recuperar la estabilidad perdida. Hoy lo he pensado un poco, y creo que tengo dos modos de abordar esto. El primero es intentar coger el timón, apretar la mandíbula, y luchar por recuperar la disciplina, lograr que los planes fructifiquen... en definitiva, plantar cara a las jugarretas del destino. El otro modo de afrontarlo, creo yo, es tumbarme en la cubierta de ese barco a la deriva y reencarnarme en un pequeño escarabajo pelotero: hacerme bolita, relajarme, y dejar que el destino juegue con mi vida caprichosamente, like a rolling stone.

Categoria: 
Etiquetas: 

Charles Bukowski

 Dom, 06/11/2005 - 22:36     Sandor

Charles Bukowski

Hoy os quiero poner un texto de Charles Bukowski que para mí es fundamental, no porque lo aplique a mi vida (desafortunadamente), sino porque cuando mis ojos se cruzan en casa con él (lo tengo enmarcado, en un rincón el pasillo), me hace percibir el fluir suave y susurrante de la vida, prestar más atención al tiempo que se escurre goteando, dia tras dia, y marca una pequeña explosión revolucionaria de ánimo que arranca de mi cabeza planes y propósitos de enmienda en mi actitud vital diaria... propósitos que invariablemente terminan muriendo bajo la pesada losa de lo cotidiano.

Siempre nos piden que entendamos
el punto de vista de los otros
sin importar si es anticuado
necio
asqueroso.

A uno le piden
que entienda
amablemente
todos los errores de los otros,
sus vidas desperdiciadas,
sobre todo si son de edad avanzada.

Pero su edad es lo único
en lo que nos fijamos.
Han envejecido mal
porque han vivido sin enfoque
Se han negado a ver .
¿Que no es culpa suya?
¿Culpa de quien?
¿Mía?

Se me pide que oculte
mi opinión ante ellos
por miedo a su miedo.

La edad no es un crimen,
pero la vergüenza de una vida
deliberadamente desperdiciada
entre tantas vidas
deliberadamente desperdiciadas
sí lo es.

URLs:

Categoria: 

Cambio de aires

 Vie, 28/10/2005 - 07:31     Sandor

Definitivamente, soy un tio afortunado :-) Resulta que ahora estaba disfrutando de un piso en alquiler, parcialmente subvencionado por el programa Bizigune, del Gobierno Vasco. La cara del asunto es que me proporcionaba un sitio donde vivir a cambio de un alquiler asequible. La cruz era que el contrato tenía una duración de cinco años, y una vez acabado, me quedaba en la calle (os podeís imaginar el canguelo que me entraba cada vez que pensaba en ello).

El caso es que hace unas semanas recibí una carta de Viviendas Municipales, en donde me adjudicaban un piso en regimen de alquiler, también a base de contratos de cinco años, pero prorrogables (vamos, en la práctica, para toda la vida). El caso es que te dan dos oportunidades, y si el primer piso que te enseñan no es de tu agrado, todavía tienes otra oportunidad con otro.

Primero vi una vivienda en Torre Urizar, que para los que no sepaís donde cae, está situado un poco a las afueras de Bilbao, subiendo la interminable cuesta del gobierno militar, en Zabálburu, arriba del todo. Tras sopesarlo un poco, dije que no me interesaba (estoy demasiado acostumbrado a vivir en el Casco Viejo, la verdad). Han pasado ya dos o tres semanas desde mi primera negativa, y el otro día visité el segundo piso (al cual si renunciaba, me borraban de la lista por dos años, cosa lógica por otra parte). Total, resumiendo (que hay que ver como me voy por las ramas), que este piso sí mola. Es un quinto sin ascensor, pero la zona es tranquila, y lo más importante, estoy muy, muy cerquita del Casco Viejo, así que me voy a animar y me pondré a hacer mi tercera mudanza en siete años (voy a acabar deslomado, lo se).

El piso tiene 47 metros cuadrados (que a mí me da que soy algunos menos), así que antes de la mudanza tendré que hacer un poco de limpieza, porque ¡no me va a entrar todo! :-D Pero bueno, estoy feliz y no hago más que pensar en el nuevo piso, cómo organizaré la mudanza, cómo será mi nueva vida, si tendré que cambiar de proveedor de ADSL, si tardarán mucho en realizar el cambio de linea teléfonica... en fin, todo un cúmulo de pequeñas chorradillas que me tienen agradablemente preocupado.

Este mismo lunes espero firmar el contrato. Supongo que me darán las llaves y con ellas, un metro, un papel y un boli.... ¡a organizarlo todo! :-D ¡Se me olvidaba, aquí os dejo una foto del edificio, tomada desde la calle:

Mi nueva casa

Y aquí una vista de todos los tejadillos del Casco Viejo (como veis estoy cerca, ¡pero cuesta arriba! :-D) Desgraciadamente no es la vista que tengo desde dentro de mi casa, sino que está tomada ahí cerquita, al lado del portal, en la parte de arriba de las Escalinatas de Solokoetxe.

Las vistas

Categoria: 

Páginas

Sobre PlanetaInopia

Sandor Inopia nació en Bilbao, un lunes cualquiera, justo 1904 años después de que Nerón se suicidara, diciendo ¡Qué artista muere conmigo!, y 192 años después de que Volta descubriera la pila eléctrica. Mientras celebraba su quinto cumpleaños, Elvis daba su último concierto, y celebrando los siete, Muhammad Ali se retiraba del boxeo.

Sobre PlanetaInoipa, blog personal de Sandor Inopia (Sandor Saiz Ortuondo)

Yo no tengo la ambición de Nerón, la inteligencia de Volta, la voz de Elvis, o la fuerza de Alí, pero a veces me gusta escribir y darme a conocer a los demás. Por eso este blog, que espero te guste.

Comentarios recientes