muerte

Recuerdos hechos pedazos

 Jue, 13/02/2014 - 18:19     Sandor

Recuerdos hechos pedazos

El otro día hice una de esas cosas de las que, sospecho, probablemente me vaya a arrepentir en el futuro. Resulta que me han prestado durante unos días un escáner Fujitsu ScanSnap iX500, un increible aparato que digitaliza a todo meter casi cualquier documento que le metas: postales, fotos, papeles de diferentes gramajes, pequeños recortes... en fin, ya os haceis una idea.

El caso es que andaba por casa un archivador en donde había estado guardando cartas personales, postales, fotos, post-it, etc, ¡de los últimos 28 años! Sí, como lo leeis, 28 años de pequeñas historias epistolares, notas íntimas, cartas adolescentes... todo un tesoro de intimidades y recuerdos, que en plena época de WhatsApp, SMSs y emails, casi nadie guarda ya.

El archivador siempre andaba por ahí, incordiando, estorbando. Apenas lo abría ya, pero cuando lo hacía, un relajante olor a papel añejo me traía recuerdos del pasado. Era extraña esa sensación de ir pasando, con los dedos, papeles de diferentes años, gramajes y texturas. Recordaba cuando uno, de chaval, iba a la papelería del barrio a escojer ese papel gordote, a ser posible con alguna marca de agua, para plasmar unos torpes párrafos de desamor, o unas pretendidamente desenfadadas líneas a los colegas en la distancia, que leyéndolas con el paso del tiempo dan un poco de tristeza y vergüenza ajena, por lo mal que los adolescentes podemos llegar a expresar los sentimientos por nuestros amigos.

También pasaron por la digitalizadora de recuerdos muchas pequeñas notas de mis últimas novias. Pequeños reproches que un día me podía encontrar pegados en la nevera, o pequeños toques de atención, como un "Acuérdate de mí" de alguien a quien no presté la suficiente atención, o largas epístolas intentando arreglar lo que ya, normalmente por torpeza mía, no tenía arreglo. También notas del día a día, "Compra fruta. Te quiero", o un "Venga, tranquilo, ya verás como hoy todo te va a ir bien".

Me pregunto si alguien que no me conociera previamente, y leyera juntos y ordenados todos esos recuerdos, se podría hacer una idea de la persona que soy: sospecho que sí. Pero ya da igual. Todos esos recuerdos, 28 años de amor y amistad plasmados en mil y un papeles, han sido convertidos convenientemente en una serie de archivos PDF, y guardados celosamente, como me gusta hacerlo desde hace ya años, en un disco duro cifrado.

Supongo que todo comenzó con la fiebre del MP3, que me hizo vender los vinilos, y (hace poco), desechar todos los CDs con música grabada que tenía por casa. Luego, con las cámaras digitales y mi primer escanner (un CanoScan Lide 30) me volqué a digitalizar todo mi album de fotos y a archivar las nuevas digitalmente (aunque de cuando en cuando sigo imprimiendo alguna). Luego me compré un ebook, y a pesar de que todavía tengo algunos cientos de libros físicos en casa, me he propuesto que en cuanto tenga la correspondiente versión digital, me desharé del formato físico (lo que me recuerda que os tengo que contar como he organizado mi biblioteca digital).

Y así con todo. La música que me hace vibrar, los libros que han moldeado esta pequeña mente, las fotos de toda una vida, y ahora, 28 años de pequeñas confidencias e intimidades, todo cifrado convenientemente, archivado, clasificado... oculto.

Hará algo así como dos semanas, ví la película Así somos (People like us). El argumento parte con la muerte del padre de una familia, el conocido productor de música Jerry Harper. Muchas de las escenas de la película transcurren en el ático de la casa familiar, el lugar íntimo de Jerry en donde se relajaba, escuchaba música, se drogaba, y guardaba miles de recuerdos. En ese lugar íntimo, su hijo, que había perdido hace años el trato con sus padres trata, a través de los objetos de su padre, intentar comprenderle un poco mejor.

Y eso me dió que pensar.

Y pensé que si algún día muero, sólo hablaría de mí este pequeño blog (hasta que lo cerraran por falta de pago), y solo habitaría en los recuerdos de la gente que conocí. Nadie volvería a escuchar mi música, a leer mis libros, a ver mis fotos. Y me sentí un poco como Roy Batty en Blade Runner, en aquella memorable escena en donde "Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia". Y si alguien quisiera escarbar en mi recuerdo, profundizar en quien fuí, se toparía con una pequeña caja metálica, fria y distante, llena de promesas imposibles de descifrar.

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Los 100 años de Eulogio

 Mar, 21/01/2014 - 00:00     Sandor

Tal día como hoy, mi aitite Eulogio cumpliría 100 años. Desgraciadamente nos dejó hace ya tiempo, pero me gustaría dejar aquí un pequeño recuerdo de él. Trabajador incansable, al frente del bar Bolivar, se pasó la vida (junto a Nico, mi amama) alegrando los momentos de las gentes de Deusto, nuestro barrio de toda la vida.

Mi aitite, al frente del Bar Bolibar (Deusto)

Sigo recordándole trasegando vino por las mañanas, llenando botellas desde una garrafa de cristal y mimbre, ayudado por una goma; o jugando, ya por la tarde, la partida con la cuadrilla de siempre. Reservado, tranquilo y trabajador, así vivió y quiso morir, si bien en su funeral, recuerdo, la iglesia de San Pedro se quedó pequeña para tantos y tantos parroquianos que le estimaban. Y es que al final de nada sirve el dinero o el poder, si no tenemos gente alrededor que nos quiera y nos aprecie. Y en eso mi aitite era una persona realmente rica.

Yo, de niño, con mis aitites

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Hasta siempre, Aitor Urrutia

 Vie, 29/03/2013 - 14:36     Sandor

Aitor Urrutia y su hija Laia

Ayer se me fue, víctima de la vida, una persona muy querida. Hoy, con el corazón triste, en este Bilbao semidesierto de semana santa, no dejo de pensar en él. Era una de esas personas que destacaban, amante de los retos y de la superación personal, brillante y luchadora. Una de esas personas que te espolean el ánimo, de conversación interesante pero divertida, de humor mordaz y mirada vivaracha.

Se que la vida no es justa, se que no hay nadie ahí arriba para decidir quien vuelve a ser polvo de estrella y quien se queda un poquito más en este breve suspiro de tiempo que es la vida, pero no puedo evitar sentir rabia e impotencia ante lo injusto de que, precisamente él, nos abandone tan pronto, con 40 años apenas cumplidos.

Deja tras de sí una legión de amigos que le recordaremos con cariño, una familia destrozada y una hija, recién nacida como quien dice, a la que con el tiempo nos encantará contar historias de su aita.

Tuvo su Lambretta andando cuando yo todavía, a día de hoy, tengo mi Vespa arrinconada cogiendo polvo. Corría maratones (el año pasado cumplió uno de sus sueños y fue al de Nueva York), cuando yo apenas doy cuatro zancadas seguidas, me ayudó (incluso regalándome material), cuando quise poner en orden la red local de la oficina... en fin, era una de esas personas que brillaba pero no cegaba, que alumbraba pero no te hacía sombra.

Su luz quedará para siempre en mi recuerdo, y allí al menos seguirá viviendo de alguna manera, formando parte de mi ser. Hasta siempre, Aitor.

 

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Ruben Okban

 Sáb, 31/03/2007 - 00:00     Sandor

Ruben fue una persona a la que conocí a través de una amiga común. Llegó a Bilbao desde Asturias, un poco de casualidad, pero se conoce que le gustó lo que vió y decidió quedarse e intentar prosperar en el botxo. Tocaba desde hace años en un grupo de emo-metal asturiano llamado Okban, y un buen día le hice unas chapas para que regalara a amigos y a sus compañeros en el grupo.

Desgraciadamente, una maldita noche Ruben murió cuando tenía toda una vida por delante, y nos dejó a todos tocados, como si su marcha nos hubiera dejado también a nosotros más conscientes de la fugacidad de nuestra vida. Personalmente, también me reproché secretamente no haber aprovechado las oportunidades que tuve para conocerle un poco mejor.

He pensado si merecía la pena poner o no la chapa que hice para su grupo en el blog, pero cada vez que la veo recuerdo que le encantaba salir de noche con ella prendida en la solapa de su chamarra, cuando se podía quitar el traje del trabajo y volvía a ser él mismo.

Ignoro si su grupo sigue en activo o no, pero hay más información en su página y en su myspace.

Chapa para Ruben, del grupo Okban

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Efemérides

 Dom, 11/02/2007 - 23:36     Arka

Y es que tal día como hoy falleció el que para mí es uno de los escritores en lengua castellana más geniales del siglo XX, Julio Cortázar. Quien más, quien menos, habrá leído Rayuela, o habrá visto "Blow Out". Tras el corte copio y pego un par cuentos del autor.

Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj

Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo.

Te regalan —no lo saben, lo terrible es que no lo saben—, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes.

No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.

Instrucciones para dar cuerda al reloj

Allá al fondo está la muerte, pero no tenga miedo. Sujete el reloj con una mano, tome con dos dedos la llave de la cuerda, remóntela suavemente. Ahora se abre otro plazo, los árboles despliegan sus hojas, las barcas corren regatas, el tiempo como un abanico se va llenando de sí mismo y de él brotan el aire, las brisas de la tierra, la sombra de una mujer, el perfume del pan. ¿Qué más quiere, qué más quiere?

Átelo pronto a su muñeca, déjelo latir en libertad, imítelo anhelante. El miedo herrumbra las áncoras, cada cosa que pudo alcanzarse y fue olvidada va corroyendo las venas del reloj, gangrenando la fría sangre de sus rubíes.

Y allá en el fondo está la muerte si no corremos y llegamos antes y comprendemos que ya no importa.

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Desmemoria

 Jue, 02/03/2006 - 07:59     Sandor

En mi familia siempre ha habido mucha afición a la fotografía, y gracias a esta afición de mi padre, ahora podemos tener inmortalizados un montón de momentos pasados que de otra manera hubieran pasado irremediablemente al olvido.

Por mi parte, hace algunos meses tomé la decisión de escanear algunos cientos de diapositivas familiares que se acumulaban en un oscuro rincón de casa, sin que nadie apenas les prestara atención.

Fue un trabajo laborioso y realmente bonito recordar mil detalles olvidados en algún rincón de mi memoria, observar de nuevo caras lejanamente familiares, y comprobar de donde vengo, quien fuí y quienes me han ayudado, o tal vez son los culpables, de ser quien soy ahora.

Pero el asunto es otro. Resulta que hace años se rompió la tubería de la lavadora, inundando la casa de mis padres con casi un palmo de agua. Entre otros damnificados, el agua encharcó las cajas que contenían las diapositivas. Intentamos secarlas todo lo que fue posible, pero se conoce que algunas retuvieron humedad porque, pasados algunos años, justamente al ir yo a escanearlas, me encontré con algunas que presentaban este aspecto:

Diapositiva

Ayer mi dió por ojearlas de nuevo en el ordenador, y volví a toparme con ellas. Verlas me causa una sensación extraña, como si los fantasmas del pasado, atrapados en la película, lucharan por intentar volver a la vida, a su extraña vida, haciendo lo único que les da sentido: evocar recuerdos en quien las contempla. En esta de arriba creo adivinar lo que parecen ser dos personas, tal vez un adulto con un niño en brazos, ¿o tal vez son imaginaciones mías, producto de quien sabe qué inconsciente resorte? ¿se habrán transformado estos recuerdos en mi test de Rorschach particular?

En la siguiente veo que es mi yo pasado el que ha sobrevivido al paulatino deterioro del tiempo. Intento recordarme allí, donde fuera, pero la desmemoria ha sido esta vez más veloz e implacable que la lenta agonía del pudrimiento físico. Adivino un cáliz, por lo que supongo estaría en alguna ceremonia cristiana. Mis ojos ausentes me lo confirman, probablemente alguna misa, comunión o similar.

Diapositiva

Veo mi cara joven envuelta en muerte, y me asusta. Más que la nada, más que la muerte, esa paulatina soledad en la que me veo envuelto me asusta. No se si he hecho bien escaneando esta diapositiva, congelando su lento declive, y obligando a este inocente yo a vivir eternamente entre tinieblas.

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Muerte y catacumbas

 Sáb, 14/01/2006 - 23:09     Sandor


Calaveras (Autor: raelb, de Flickr)

Hoy me vaís a permitir ponerme un poco morboso y necrófilo. No tenía pensado escribir nada, de hecho me encontraba asín un poco vago ;-), ojeando las fotos de mis contactos en flickr, perdiendo un poquillo el tiempo, cuando me he encontrado con esta foto de blancadelamo. Siguiendo la información de los comentarios de la foto, he descubierto la historia de la romana Iglesia de Santa María, además de todo un mundo de tibias, peronés y cráneos en flickr.

Es curioso el poder de seducción de un cráneo. Una vez tuve uno en mis manos. Me lo prestó la hermana de una amiga, estudiante de medicina por aquella época. Recuerdo que lo sostuve sobre mi mano y me sorprendió lo poco que pesaba. Se me hacía extraño pensar que aquel hueso habría contenido en algún momento un cerebro que irrigó de alma, sentimiento y pensamiento algún cuerpo como el mio; que aquellas cuencas ahora vacías albergaron unos ojos, unas ventanas al mundo que permitieron a su poseedor aprehender el mundo que le rodeaba.

Cuando llegué a casa, frente al espejo, hundí las yemas de mis dedos en mi cara, recorriendo con ellas el perfil de mi propia calavera, la cresta dura y curva bajo mis ojos, el puntiagudo hueso que sobresalía sobre mi nuca, o el curvo escudo que protegía, a modo de casco, mi cerebro. Me contemplaba a mí mismo intentando ver más allá de mi propia imagen, imaginando mi propia calavera, pero no pude, fui incapaz.

Pensé entonces lo que cualquiera que haya tenido un cráneo en sus manos habrá pensado: en el sentido de la vida, en su fragilidad, y cómo no, en la muerte. El tema ocupó mi mente un par de días, y aún creo que exagero, y pasó al olvido como tantas otras cosas en la vida, hundido bajo la monotonía diaria, y quiero pensar, alguna nueva experiencia.

El caso es que viendo la foto de flickr, y dejándome mecer por el oleaje de los enlaces en este mar de información, he recordado la experiencia. Pienso que no está mal pensar de vez en cuando en la muerte, y pensar de vez en cuando en la vida, en qué sentido queremos darle a la nuestra en particular; en su duración, casi siempre breve, y en ese montón de cosas que dejamos para más adelante, como si estuviéramos seguros de tener un futuro más allá del ahora.

Termino esta entrada con algunas citas sobre el tema, que me han llamado la atención:

  • La muerte se paga viviendo. Giuseppe Ungaretti.
  • Cuando eres consciente de la muerte, acabas asumiendo tu propia soledad. Rosa Regás.
  • Dejar de luchar es comenzar a morir. Manuel J. Clouthier.
  • He meditado a menudo sobre la muerte y encuentro que es el menor de todos los males. Francis Bacon.
  • La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es y cuando la muerte es, nosotros no somos. Antonio Machado.

Y dejo la mejor para el final:

  • La muerte puede consistir en ir perdiendo la costumbre de vivir. César González-Ruano.
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Ha muerto Kike Turmix

 Lun, 17/10/2005 - 05:39     Sandor

Kike Turmix (fuente: Ipunkrock)

Hoy 17 de octubre de 2005 ha fallecido KIKE TURMIX. Vasco, afincado en Malasaña (Madrid), KIKE TURMIX fue miembro de los PLEASURE FUCKERS, capo del sello SAFETY PIN RECORDS y bullicioso Pincha Discos. Lo recuerdo de haberlo visto en el B.A.R., con su camisa hawaiana viendo feliz a Love, o en la Jam de Bergara, presentando a los grupos en la fiesta de aniversario de Nuestros Discos Favoritos, o cuando se trajo al grupo Jerry Spider Gang al Azkena... Se han creado algunos hilos curiosos en los foros de iPunkRock, como el de Anecdotas de Kike, o la Pinchada ipunkrockera para Turmix. La carne muere y empieza a emerger el mito...

Más información en los foros de ipunkrock.

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El padre de Pedro

 Jue, 30/06/2005 - 02:14     Sandor

Tiempo

Hoy al mediodía, al llegar a casa, he mirado las llamadas al teléfono y he visto que habían llamado tres veces desde uno que yo desconocía. Después de comer, el mismo número ha sonado insistente, despertándome justo al comienzo de mi breve siesta. Tan torpe estaba, que no he acertado a coger el teléfono a tiempo, aunque intrigado, le he devuelto la llamada, no fuera a ser algo importante.

Al otro lado de la línea un hombre mayor ha descolgado el teléfono, preguntando por alguien a quien yo no conocía. Confuso me repite el número., le digo, es el mío, pero llevo con este solamente unos meses. Seguramente anteriormente habría pertenecido a este otro chico que está usted intentando localizar, le he dicho.

El hombre ha permanecido en silencio unos segundos. He podido escuchar su respiración agitada, sentir su nerviosismo. Al fin, me ha dicho: verás, mi hijo Pedro ha muerto y estoy con su libreta de teléfonos, llamando a todos sus amigos para darles la noticia. Sus palabras se han quedado inmóviles, resonando en mi cabeza. Su voz sonaba quebrada y débil, como quien acaba de llorar, o como quien está haciendo esfuerzos por contener su dolor.

Impactado, simplemente le he podido decir un lo siento, sincero e inútil. Seguidamente, el hombre ha intentado recuperar su tono habitual, aunque le he podido adivinar, quizás, la verguenza de quien no suele expresar sus sentimientos, y se ha despedido con la mayor amabilidad que en ese momento ha sido capaz de encontrar: gracias, hijo, gracias, y perdona por todo. Acto seguido ha colgado y me ha dejado aquí, aturdido.

Ahora me siento como si de una bofetada me hubieran traido al mundo real, donde las personas nos quebramos como la hierba seca, donde el mundo entero se queda pequeño para contener el dolor de un padre que ha perdido a su hijo, donde todo adquiere su verdadera medida. Es frustrante que me haga falta calibrar los sucesos de mi vida con alguno de estos sucesos absolutos (nacer, morir o vivir agonizando, por ejemplo) para darme cuenta de la importancia relativa que en realidad tienen.

Quiero pensar que tal vez es que necesitamos abstraernos un poco de nuestra propia fragilidad, obviar la presencia de la muerte, más cerca de lo que en realidad queremos admitir, para seguir adelante con nuestra pequeña lista de aspiraciones que forman el día a día. Hoy siento mi existencia, fresca, frágil y vital, gritarme exigiendo ser exprimida hasta la última gota, despojada de parafernalias supérfluas.

Se que la sentiré así solamente mientras las palabras del padre de Pedro sigan retumbando en mi cabeza. Después, la muerte volverá a ese segundo plano que tanto parece gustarle, a esperar quién sabe qué momento para volver a susurrarme, tal vez como hoy, a través del teléfono, tal vez cara a cara, de frente, expeliendo su frio aliento sobre mi rostro.

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Sobre PlanetaInopia

Sandor Inopia nació en Bilbao, un lunes cualquiera, justo 1904 años después de que Nerón se suicidara, diciendo ¡Qué artista muere conmigo!, y 192 años después de que Volta descubriera la pila eléctrica. Mientras celebraba su quinto cumpleaños, Elvis daba su último concierto, y celebrando los siete, Muhammad Ali se retiraba del boxeo.

Sobre PlanetaInoipa, blog personal de Sandor Inopia (Sandor Saiz Ortuondo)

Yo no tengo la ambición de Nerón, la inteligencia de Volta, la voz de Elvis, o la fuerza de Alí, pero a veces me gusta escribir y darme a conocer a los demás. Por eso este blog, que espero te guste.

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