Personal

Entradas que tengan que ver con cosas personales, aficiones varias, eventos, etc.

Estudiar FP a distancia

 Jue, 19/11/2015 - 20:15     Sandor

Estudiar FP Grado Superior (o Grado Medio) a distancia en la ULHI

Los que me conoceis, ya sabeis que comencé a trabajar desde muy joven, justo con 18 años cumplidos. Ahora, con unos cuantos más ;) y a pesar de los cursos de formación contínua que he ido haciendo a lo largo de estos años, me he animado a cursar un Grado Superior en Administración de Sistemas Informáticos (ASIR que lo llamamos en plan familiar).

Gran parte de la culpa de que me haya animado a hacerlo ha sido enterarme de que ¡se puede cursar a distancia!, al menos aquí en Euskadi (desconozco como está el tema en otros sitios). El centro que se encarga de dar este tipo de formación es el Instituto de Formación Profesional a Distancia / Urrutiko Lanbide Heziketa Institutua (ULHI), que aunque parece ser que se creó en el año 2011, yo hasta hace unos meses ni tenía noticias de su existencia.

Su oferta formativa se compone de algunos ciclos de grado medio (Instalaciones eléctricas y automáticas, Emergencias Sanitarias, Cocina y gastronomía y Atención a personas en situación de dependencia) y otros de grado superior (Diseño en fabricación mecánica, Administración de sistemas informáticos en red, Educación infantil y Programación de la producción en fabricación mecánica).

Como digo, la enseñanza es básicamente a distancia, aunque tiene algunas clases presenciales (al menos en ASIR), ignoro si los demás grados son iguales. Es muy flexible, y te puedes matricular en los módulos que creas vas a poder cursar, en función de tus ganas o el tiempo libre del que dispongas. Por cada módulo hay que pagar 20 euros como matrícula, y nada más.

La plataforma es un sistema Moodle bastante pulido. Accediendo a él, tienes acceso al material de estudio. El ritmo de estudio es bastante intenso, con cuestionarios, tareas de aprendizaje y tareas evaluativas cada semana. Como las unidades de estudio están diseñadas para que haya plazos de entrega de trabajos casi semanalmente, los alumnos casi estamos obligados a conectarnos diariamente para no perder el ritmo y poder entregar a tiempo todo. No es que implique un esfuerzo desmesurado, pero sí constancia y dedicarle un tiempo cada día.

En definitiva, que me parece un muy buen sistema de aprendizaje para aquellos que, como yo, a pesar de tener experiencia y formación diversa, nos falta un título que lo acredite. Yo desde luego estoy encantado, y como creo que mucha gente no conoce esta posibilidad, aquí os la comento, por si alguien más se anima ;)

 

Una mañana cualquiera en el banco

 Jue, 24/07/2014 - 14:31     Sandor

Banqueros

Hoy he comprado un chisme por internet. El que me lo vendía tenía la cuenta en el BBVA, así que he ido a hacer el ingreso allí, por ventanilla, ya que todavía no cobran comisiones como en la Caixa.

Entro y, de las dos cajeras, una sale a tomar algo. Ambas superan los cincuenta de largo, están cansadas, y tienen cara de pocos amigos. Supongo que serán victimas del mobbing bancario, y estarán esperando una próxima prejubilación en condiciones ventajosas. Resistir es vencer, dicen, aunque de motivación, cero. La que queda apenas da abasto para atender la cola de clientes, y poco a poco, la cola va creciendo.

Hay una mesa junto a mí, estan tramitando algún producto a una mujer inmigrante. La acompaña su madre (supongo que para avalar) y su hijo, de unos 12 o 13 años. Oigo frases entrecortadas: "veinte euros de estudio", "veinte de formalización" y "treinta trimestrales de comisión de riesgo". La mujer asiente, no se si comprendiendo o resignándose, y de seguido se lo intenta hacer comprender a su madre. La madre hace que entiende, suspira y sin decir nada, deja que los demás sigan hablando.

La cola sigue avanzando lentamente. Yo hago lo que llamo yoga mental, una especie de resistencia personal para que nada de esa mierda me afecte, para no transmitir mi impaciencia y mi asco por lo que estoy viendo a los demás. Al cabo de un par de minutos vuelvo a mirar a la mesa. El niño está sentado junto a su madre, en el lugar de su abuela, que se ha ido a trabajar. Ahora el tono cambia. El niño lleva una camiseta del FC Barcelona. El comercial le saca la tablet esa que tienen para firmar contratos. Como todavía el niño no tiene firma, se siente un poco perdido. El comercial le dice "firma como firmaría Messi", "¿o prefieres a Neimar?". Si fuera un dibujo animado le empezarían a asomar los cuernos y explotar una risa sardónica, pero es un decente empleado de banca, y solo se ve una sonrisa amable, y un dedo que señala: firma, firma, firma...

Noto los juegos de la palabrería, del tahúr, del vendemotos, del bancario quemado y presionado.  La hija suspira aliviada, solo quiere acabar, no quiere problemas: necesita dinero. El futuro ya vendrá, ya se hará por hacer...

Menos mal que todavía quedan alternativas como el solidario de Botín...

Emilio Botin disfrazado de solidario

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Recuerdos hechos pedazos

 Jue, 13/02/2014 - 18:19     Sandor

Recuerdos hechos pedazos

El otro día hice una de esas cosas de las que, sospecho, probablemente me vaya a arrepentir en el futuro. Resulta que me han prestado durante unos días un escáner Fujitsu ScanSnap iX500, un increible aparato que digitaliza a todo meter casi cualquier documento que le metas: postales, fotos, papeles de diferentes gramajes, pequeños recortes... en fin, ya os haceis una idea.

El caso es que andaba por casa un archivador en donde había estado guardando cartas personales, postales, fotos, post-it, etc, ¡de los últimos 28 años! Sí, como lo leeis, 28 años de pequeñas historias epistolares, notas íntimas, cartas adolescentes... todo un tesoro de intimidades y recuerdos, que en plena época de WhatsApp, SMSs y emails, casi nadie guarda ya.

El archivador siempre andaba por ahí, incordiando, estorbando. Apenas lo abría ya, pero cuando lo hacía, un relajante olor a papel añejo me traía recuerdos del pasado. Era extraña esa sensación de ir pasando, con los dedos, papeles de diferentes años, gramajes y texturas. Recordaba cuando uno, de chaval, iba a la papelería del barrio a escojer ese papel gordote, a ser posible con alguna marca de agua, para plasmar unos torpes párrafos de desamor, o unas pretendidamente desenfadadas líneas a los colegas en la distancia, que leyéndolas con el paso del tiempo dan un poco de tristeza y vergüenza ajena, por lo mal que los adolescentes podemos llegar a expresar los sentimientos por nuestros amigos.

También pasaron por la digitalizadora de recuerdos muchas pequeñas notas de mis últimas novias. Pequeños reproches que un día me podía encontrar pegados en la nevera, o pequeños toques de atención, como un "Acuérdate de mí" de alguien a quien no presté la suficiente atención, o largas epístolas intentando arreglar lo que ya, normalmente por torpeza mía, no tenía arreglo. También notas del día a día, "Compra fruta. Te quiero", o un "Venga, tranquilo, ya verás como hoy todo te va a ir bien".

Me pregunto si alguien que no me conociera previamente, y leyera juntos y ordenados todos esos recuerdos, se podría hacer una idea de la persona que soy: sospecho que sí. Pero ya da igual. Todos esos recuerdos, 28 años de amor y amistad plasmados en mil y un papeles, han sido convertidos convenientemente en una serie de archivos PDF, y guardados celosamente, como me gusta hacerlo desde hace ya años, en un disco duro cifrado.

Supongo que todo comenzó con la fiebre del MP3, que me hizo vender los vinilos, y (hace poco), desechar todos los CDs con música grabada que tenía por casa. Luego, con las cámaras digitales y mi primer escanner (un CanoScan Lide 30) me volqué a digitalizar todo mi album de fotos y a archivar las nuevas digitalmente (aunque de cuando en cuando sigo imprimiendo alguna). Luego me compré un ebook, y a pesar de que todavía tengo algunos cientos de libros físicos en casa, me he propuesto que en cuanto tenga la correspondiente versión digital, me desharé del formato físico (lo que me recuerda que os tengo que contar como he organizado mi biblioteca digital).

Y así con todo. La música que me hace vibrar, los libros que han moldeado esta pequeña mente, las fotos de toda una vida, y ahora, 28 años de pequeñas confidencias e intimidades, todo cifrado convenientemente, archivado, clasificado... oculto.

Hará algo así como dos semanas, ví la película Así somos (People like us). El argumento parte con la muerte del padre de una familia, el conocido productor de música Jerry Harper. Muchas de las escenas de la película transcurren en el ático de la casa familiar, el lugar íntimo de Jerry en donde se relajaba, escuchaba música, se drogaba, y guardaba miles de recuerdos. En ese lugar íntimo, su hijo, que había perdido hace años el trato con sus padres trata, a través de los objetos de su padre, intentar comprenderle un poco mejor.

Y eso me dió que pensar.

Y pensé que si algún día muero, sólo hablaría de mí este pequeño blog (hasta que lo cerraran por falta de pago), y solo habitaría en los recuerdos de la gente que conocí. Nadie volvería a escuchar mi música, a leer mis libros, a ver mis fotos. Y me sentí un poco como Roy Batty en Blade Runner, en aquella memorable escena en donde "Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia". Y si alguien quisiera escarbar en mi recuerdo, profundizar en quien fuí, se toparía con una pequeña caja metálica, fria y distante, llena de promesas imposibles de descifrar.

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Los 100 años de Eulogio

 Mar, 21/01/2014 - 00:00     Sandor

Tal día como hoy, mi aitite Eulogio cumpliría 100 años. Desgraciadamente nos dejó hace ya tiempo, pero me gustaría dejar aquí un pequeño recuerdo de él. Trabajador incansable, al frente del bar Bolivar, se pasó la vida (junto a Nico, mi amama) alegrando los momentos de las gentes de Deusto, nuestro barrio de toda la vida.

Mi aitite, al frente del Bar Bolibar (Deusto)

Sigo recordándole trasegando vino por las mañanas, llenando botellas desde una garrafa de cristal y mimbre, ayudado por una goma; o jugando, ya por la tarde, la partida con la cuadrilla de siempre. Reservado, tranquilo y trabajador, así vivió y quiso morir, si bien en su funeral, recuerdo, la iglesia de San Pedro se quedó pequeña para tantos y tantos parroquianos que le estimaban. Y es que al final de nada sirve el dinero o el poder, si no tenemos gente alrededor que nos quiera y nos aprecie. Y en eso mi aitite era una persona realmente rica.

Yo, de niño, con mis aitites

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Conferencia del Dr. Alberto Martí Bosch

 Mar, 02/07/2013 - 20:14     Sandor

Me da mucho reparo escribir esta entrada en PlanetaInopia, por varias razones. La primera es que recientemente he tenido (y desgraciadamente tengo ahora mismo cerca), personas padeciendo cáncer. La segunda razón es que lo considero un tema lo suficientemente grave como para, guiado simplemente por sensaciones (no tengo formación médica ni científica de ningún tipo), lanzarme así por así a publicar informaciones que circulan en la red sobre el tema. Considero que ante todo hay que respetar a quien sufre la enfermedad, y nada está más lejos de mi intención que el que puedan sentirse de alguna manera ofendidas. Creo que si yo tuviera cáncer me fastidiaría que me viniera alguien pontificando algún remedio extravagante para tratar mi enfermedad.

Pero por otro lado, los que me conoceis sabeis que me llevo informando desde hace tiempo sobre eso que llaman llevar una vida sana. Todavía estoy buscando mi mix particular de hábitos, ejercicios y demás que cuadren con mi forma de ser. No es fácil cambiar (de eso se mucho, tengo muy poca fuerza de voluntad y la costumbre siempre ata demasiado) :-) Por ahora me voy haciendo una idea general de cosas que pretendo integrar en mi vida, cosas como la meditación, el veganismo, tener un huerto o el yoga, por ejemplo. No se si seré capaz de integrarlas todas en el Sandor futuro que pretendo ser, pero creo que vivir es aprender y cambiar, y estoy dispuesto a intentarlo.

En fin, a lo que iba. Hace un par de meses encontré por la red una conferencia del doctor Alberto Martí Bosch, y como me ha parecido muy interesante, me gustaría compartirla con vosotros. Personalmente descreo de la homeopatia y las flores de bach, por ejemplo, pero aun así, os recomiendo que veais la conferencia, muy didáctica:

He intentado encontrar por la red algo de información sobre este doctor, y entre otras cosas he encontrado que estuvo implicado en el asunto del BIO-BAC (noticia en El Pais, del 31-10-2002), así como este pequeño hilo en el foro de la Asociación Española Contra el Cáncer.

Lo mejor, como siempre en estos casos, es que veais el video (dura una hora aproximadamente) para haceros una opinión personal sobre el tema. A mí me parece que muchas cosas de las que dice son bastante lógicas y, de alguna manera, aún sin tener formación médica de ningún tipo, me transmiten verdad. Por eso me he atrevido a compartirla con vosotros, por si de alguna manera resuena también en vosotros.

 

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Las mentiras de IKEA y su garantía de 2 años

 Vie, 26/04/2013 - 11:10     Sandor

Hace unos meses adquirí una silla Jules en la sección de Oportunidades de IKEA Barakaldo. Al cabo de unos meses (9 en concreto), el soporte metálico sobre el que apoya el asiento se rompió. La verdad, habiéndola comprado en la sección de oportunidades, de entrada no tenía muchas esperanzas en que IKEA me reemplazara el artículo, pero me puse en contacto con ellos y me confirmaron que sí, que también los artículos de la sección de oportunidades gozan de 2 años de garantía.

Silla Jules rota

Silla Jules rota

Por ello, me dirigí a la sección de atención al cliente de IKEA Barakaldo y, tras echarle un vistazo, me dijeron que la rotura fue debido a un mal uso, y que la garantía no cubría eso. Sinceramente: desde el día en que yo la compré el uso que recibió la silla había sido el normal, pero no me apeteció meterme en una discusión con la persona que me atendió. También desistí de poner una hoja de reclamaciones, ya que de un tiempo a esta parte escojo las batallas en las que me meto; me encuentro muy cansado y aunque sé que la razón me asiste, no estoy dispuesto a que estas pequeñeces nublen mi día a día.

Supongo que la explicación más probable es que la silla había estado expuesta durante meses, aguantando miles de culos antes que el mio, y que para cuando yo la compré el metal de la base estaba en un estado delicado. Pero eso no es mi problema: si IKEA ofrece dos años de garantía también en los productos de la sección de Oportunidades, creo que debe de hacer honor a su palabra. Y si no, pues se expone a perder clientes y credibilidad.

Cabreado, y ya pensando en comprar otra silla, me acordé de un herrero que hay en Deusto. Le llevé la pieza y por 10 euritos me la ha soldado, con lo que he podido devolver a la vida a la silla, espero que por mucho tiempo:

La base de la silla soldada, y arreglada.

No obstante, un poco como pataleta por una mala atención al cliente y por una presunta garantía inexistente, y otro poco como aviso a navegantes, aquí os dejo esta pequeña historieta de mi vida. Moraleja: MUCHO OJO CON COMPRAR EN LA SECCIÓN DE OPORTUNIDADES DE IKEA.

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Hasta siempre, Aitor Urrutia

 Vie, 29/03/2013 - 14:36     Sandor

Aitor Urrutia y su hija Laia

Ayer se me fue, víctima de la vida, una persona muy querida. Hoy, con el corazón triste, en este Bilbao semidesierto de semana santa, no dejo de pensar en él. Era una de esas personas que destacaban, amante de los retos y de la superación personal, brillante y luchadora. Una de esas personas que te espolean el ánimo, de conversación interesante pero divertida, de humor mordaz y mirada vivaracha.

Se que la vida no es justa, se que no hay nadie ahí arriba para decidir quien vuelve a ser polvo de estrella y quien se queda un poquito más en este breve suspiro de tiempo que es la vida, pero no puedo evitar sentir rabia e impotencia ante lo injusto de que, precisamente él, nos abandone tan pronto, con 40 años apenas cumplidos.

Deja tras de sí una legión de amigos que le recordaremos con cariño, una familia destrozada y una hija, recién nacida como quien dice, a la que con el tiempo nos encantará contar historias de su aita.

Tuvo su Lambretta andando cuando yo todavía, a día de hoy, tengo mi Vespa arrinconada cogiendo polvo. Corría maratones (el año pasado cumplió uno de sus sueños y fue al de Nueva York), cuando yo apenas doy cuatro zancadas seguidas, me ayudó (incluso regalándome material), cuando quise poner en orden la red local de la oficina... en fin, era una de esas personas que brillaba pero no cegaba, que alumbraba pero no te hacía sombra.

Su luz quedará para siempre en mi recuerdo, y allí al menos seguirá viviendo de alguna manera, formando parte de mi ser. Hasta siempre, Aitor.

 

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Lecciones te da la vida

 Dom, 17/03/2013 - 18:54     Sandor

El jueves pasado tuve un día complicado, no pude pasar por casa a comer y, en definitiva, por la tarde todavía llevaba mi bolsa habitual llena de bártulos importantes para mí. Desde por la mañana fui enlazando un plan con otro, hasta que a eso de las ocho de la tarde, quedé con una amiga para tomar algo (los juergues son los juergues :-D). A eso de las diez y media pasadas, acompañé a mi amiga a la parada de autobús de San Antón (en el casco viejo de Bilbao), y allí esperé con ella hasta que su autobús llegó. Se montaron en el bus ella y tres chicos negros, y me despedí. Acto seguido di media vuelta y me dirigí a mi casa.

No había caminado ni cien metros, cuando me di cuenta que no llevaba la bolsa conmigo. ¡Me la había olvidado en la parada de autobús! Volví a toda prisa, pero ya no estaba. Mi agenda, el disco duro externo que siempre me acompaña (¡menos mal que lo llevo cifrado!), el móvil, unas llaves, un Linksys PAP2 con el que iba a trastear en casa, mi ebook... fue comenzar a pensar en el contenido de la bolsa y echar pestes sobre los tres negros que habían cogido el autobús. Para mí no había otra explicación, dado el poco tiempo que había pasado: alguno de ellos me había robado. No os voy a reproducir los juramentos, los insultos y las maldiciones que lancé indistintamente a los tres chicos negros que habían cogido el autobús, más que nada por vergüenza.

Lo que se me ocurrió, aturullados mi pensamientos como estaban, fue ir recorriendo los contenedores de basura de la zona en busca de, al menos, algún despojo de la rapiña. Al cabo de un cuarto de hora me di por vencido: no encontré nada.

Volví a casa enfadado, todavía maldiciente, cuando hice lo que cualquier persona lógica hubiera hecho al momento, pero a mí me costó media hora: llamar al teléfono móvil. La verdad es que lo hice sin mucha esperanza, ya que tengo entendido que cuando se roban móviles lo primero que hacen es apagarlos, pero lo intenté. Cuál fue mi sorpresa cuando vi que daba señal. La primera vez no cogió nadie, pero al de unos minutos volví a llamar, y me cogió un chico, árabe por su acento.

Me contó que había visto la bolsa en la parada, sin nadie alrededor, y que decidió cogerla, para que nadie la robara. Intenté quedar con él esa misma noche, pero me dijo que ya no estaba en la zona, pero que no obstante, podríamos quedar al día siguiente a mediodía. Concretamos una hora y un lugar, y me fui a dormir intranquilo y confuso.

Al día siguiente Mustafá cumplió con lo acordado, y me devolvió la bolsa con todas mis cosas dentro. No os podéis imaginar la vergüenza que me dio pensar en mi primera reacción al volver a la parada, al recordar todos los insultos que dediqué a los chicos negros que subieron al autobús, o todos los pensamientos que había tenido una vez supe que la bolsa la tenía él (¿y si se arrepiente?, ¿y si no acude a la cita y se queda con todas mis cosas?, ¿y si se queda con esto o con aquello y me dice que se ha encontrado la bolsa así?...).

Quise darle 50 euros como recompensa por su buena acción, pero no quiso aceptarlos por más que lo intenté. Dijo que él también era informático, que entendía la faena que era perder algo así. También dijo que esperaba que esto sirviera para que no pensáramos que todos los árabes eran iguales y que dentro de su comunidad había de todo. Se fue, supongo que con la satisfacción de haber actuado bien, y ahí me quedé yo, sintiéndome fatal al recibir tanto después de haber sido tan malpensado y mezquino.

Desde entonces han pasado tres días, y no puedo dejar de pensar en qué engañado estaba al verme como una persona relativamente libre de prejuicios, por supuesto para nada racista, y en general tendente a pensar que el ser humano es bueno por naturaleza. No me hizo falta más que perder una bolsa con cuatro cacharros para que en mí se encendiera el rescoldo del desprecio más bajo, arbitrario e irracional. Como experiencia positiva, quiero pensar que lo sucedido me haya servido para aprender algo más sobre mí y, con suerte, para borrar de mi mente alguna de esas ideas tan bajas que, ilusamente, pensaba que no habitaban en mí.

Así que aquí dejo estas líneas, como homenaje y recuerdo a la acción de Mustafá, de Zamakola, y como desagravio a esos chicos negros que, sin comerlo ni beberlo, ajenos a todo, recibieron todo un torrente de maldiciones inmerecidas.

Y aquí os lo cuento, en público, un poco como penitencia personal, y otro poco con el objetivo de que sirva, mínimamente al menos, a la difícil tarea de borrar los prejuicios que todos nosotros padecemos, en mayor o menor medida.

 

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Serie documental Senderos de Gran Recorrido (2010)

 Mar, 13/11/2012 - 11:15     Sandor

Aquí os dejo los enlaces a la serie documental "Senderos de Gran Recorrido", emitido por TVE hace algunos meses. Solo son ocho capítulos, estaría bien que en próximas temporadas sigan produciendo nuevas temporadas:

 

 

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Vacaciones

 Mar, 24/07/2012 - 14:18     Sandor

Me voy de vacaciones

 

¡Me voy de vacaciones!
 

Solo yo, el Camino, y 580 kilometros por delante.

¿Llegaré o me quedaré a vivir debajo de una higuera? :-)

En cualquier caso, estaré desconectado de la red, desde

el viernes 24-07 hasta aproximadamente el 20-08.

¡Prometo volver con las pilas cargadas!

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Sobre PlanetaInopia

Sandor Inopia nació en Bilbao, un lunes cualquiera, justo 1904 años después de que Nerón se suicidara, diciendo ¡Qué artista muere conmigo!, y 192 años después de que Volta descubriera la pila eléctrica. Mientras celebraba su quinto cumpleaños, Elvis daba su último concierto, y celebrando los siete, Muhammad Ali se retiraba del boxeo.

Sobre PlanetaInoipa, blog personal de Sandor Inopia (Sandor Saiz Ortuondo)

Yo no tengo la ambición de Nerón, la inteligencia de Volta, la voz de Elvis, o la fuerza de Alí, pero a veces me gusta escribir y darme a conocer a los demás. Por eso este blog, que espero te guste.

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